By Heather Niziolek | West Chicago Voice
As reported by The West Chicago Voice last week, The City of West Chicago has filed a lawsuit seeking to officially end the employment of former City Administrator Michael Guttman and former City Attorney Patrick Bond, alleging their contracts expired with the prior administration and asserting they no longer have legal authority to act on behalf of the city.
Filed in DuPage County Circuit Court on May 13, the complaint—brought by the city and Mayor Daniel Bovey in his official capacity—asks for a judicial declaration confirming that the terms of Guttman and Bond ended on May 5, 2025, the day Bovey was sworn into office. The suit also seeks to prohibit both men from continuing to function in their former roles and to compel them to turn over city property, passwords, and files.
According to the complaint, the outgoing administration attempted to lock in Guttman’s contract by including an extension item on the May 5 meeting agenda, just moments after Bovey’s swearing-in. Bovey struck the item, appointed Tia Messino as interim City Administrator, and named Jeffrey Jacobson as interim City Attorney.
The lawsuit claims that Guttman has refused to leave City Hall, has not surrendered his city-issued credentials or property, and continues to direct city staff. Bond, meanwhile, is accused of continuing to bill the city for legal work and asserting authority despite being replaced.
At this week’s City Council meeting, Bond appeared in person, interacting with staff and council members as though business were proceeding as usual. In a tense moment captured in photos, Bond and Bovey were seen in a pointed exchange before the meeting officially began, highlighting the unresolved conflict at the heart of the case.

Despite the lawsuit, Mayor Bovey used Monday’s city council meeting to propose a potential off-ramp: a five-point plan intended to resolve the dispute without dragging the city through extended litigation.
“If the Council agrees to this plan, the litigation essentially goes away,” Bovey told aldermen during the meeting.
The five points, summarized, are:
- Appoint special counsel to handle the mayor’s Greenhouse-related legal matter, creating a firewall to avoid conflicts of interest.
- Allow the City Council to retain Patrick Bond as their legislative counsel—separate from city corporate counsel—who would advise only on legislative and procedural issues.
- Ask the Council to formally approve Tia Messino as interim City Administrator and extend Chief Colin Fleury’s contract as interim Police Chief for up to six months while a search for permanent hires proceeds.
- Appoint Ancel Glink as interim corporate counsel, with the possibility that Jeffrey Jacobson could later be considered as part of a long-term legal team.
- Approve a retirement package for Guttman to help him achieve his retirement goals and facilitate a smoother transition.
Some council members found the proposal fair and conciliatory, while others had questions. One asked who would pay for both attorneys. Bovey clarified that the city attorney (or corporate counsel) would represent the executive branch, while the legislative attorney would advise the City Council, functioning like separate counsel in a two-branch structure used in larger municipalities.
Freshman Alderman Matt Myers also expressed concern that he and fellow aldermen first learned about the lawsuit from the media rather than through official communication. All aldermen were included in the lawsuit not because the city is seeking relief from them, but so that a judge’s ruling would formally apply to all parties involved.
The complaint cites multiple legal precedents, including a recent appellate case (Village of Sauk Village, 2024) and Milkin v. Edgar County, to support the position that administrative contracts cannot legally extend beyond the mayoral term under which they were executed.
Whether the Council chooses to embrace Bovey’s proposal or let the courts decide remains to be seen. For now, West Chicago remains in a legal and political holding pattern—caught between dueling interpretations of authority in a new administration’s first days.
This story is developing.
Por Heather Niziolek | West Chicago Voice
Como informó The West Chicago Voice la semana pasada, la Ciudad de West Chicago ha presentado una demanda judicial con el fin de poner fin oficialmente a la relación laboral del exadministrador municipal Michael Guttman y del exabogado de la ciudad Patrick Bond, alegando que sus contratos expiraron con la administración anterior y que ya no tienen autoridad legal para actuar en nombre de la ciudad.
Presentada el 13 de mayo en el Tribunal del Circuito del Condado de DuPage, la demanda —interpuesta por la ciudad y el alcalde Daniel Bovey en su calidad oficial— solicita una declaración judicial que confirme que los contratos de Guttman y Bond terminaron el 5 de mayo de 2025, el día en que Bovey asumió el cargo. La demanda también busca prohibir que ambos hombres sigan desempeñando sus funciones anteriores y obligarlos a entregar propiedad de la ciudad, contraseñas y archivos.
Según la demanda, la administración saliente intentó asegurar la continuidad del contrato de Guttman incluyendo un punto en la agenda de la reunión del 5 de mayo para extender su contrato, minutos después de la toma de posesión de Bovey. Bovey eliminó ese punto, nombró a Tia Messino como administradora municipal interina y a Jeffrey Jacobson como abogado municipal interino.
La demanda alega que Guttman se ha negado a abandonar el Ayuntamiento, no ha entregado sus credenciales ni bienes emitidos por la ciudad y continúa dando órdenes al personal municipal. Bond, por su parte, está acusado de seguir facturando a la ciudad por servicios legales y de ejercer autoridad pese a haber sido reemplazado.
En la reunión del Concejo Municipal de esta semana, Bond se presentó en persona, interactuando con el personal y los concejales como si todo transcurriera con normalidad. En un momento tenso captado en fotografías, se vio a Bond y Bovey en un intercambio acalorado antes de que comenzara formalmente la sesión, evidenciando el conflicto no resuelto que está en el centro del caso.
A pesar de la demanda, el alcalde Bovey aprovechó la reunión del lunes para proponer una posible solución: un plan de cinco puntos destinado a resolver el conflicto sin someter a la ciudad a un litigio prolongado.
“Si el Concejo acepta este plan, la demanda básicamente desaparece”, dijo Bovey a los concejales durante la reunión.
Los cinco puntos, resumidos, son:
- Nombrar un abogado especial para manejar el asunto legal del alcalde relacionado con Greenhouse, creando un cortafuegos para evitar conflictos de interés.
- Permitir que el Concejo Municipal retenga a Patrick Bond como su abogado legislativo —separado del abogado corporativo de la ciudad— para asesorar únicamente en asuntos legislativos y procedimentales.
- Solicitar al Concejo que apruebe formalmente a Tia Messino como administradora municipal interina y que extienda el contrato del jefe interino de policía, Colin Fleury, hasta seis meses mientras se realiza la búsqueda de contrataciones permanentes.
- Nombrar a Ancel Glink como abogado corporativo interino, con la posibilidad de considerar posteriormente a Jeffrey Jacobson como parte del equipo legal permanente.
- Aprobar un paquete de jubilación para Guttman que le permita alcanzar sus metas de retiro y facilite una transición más fluida.
Algunos concejales consideraron que la propuesta era justa y conciliadora, mientras que otros expresaron inquietudes. El concejal Christopher Swiatek preguntó quién pagaría a ambos abogados. Bovey aclaró que el abogado de la ciudad (o abogado corporativo) representaría al poder ejecutivo, mientras que el abogado legislativo asesoraría al Concejo Municipal, funcionando como asesoría separada en una estructura de dos ramas, como en ciudades más grandes.
El concejal novato Matt Myers también expresó su preocupación porque él y otros concejales se enteraron de la demanda a través de los medios y no por una comunicación oficial. Todos los concejales fueron incluidos en la demanda no porque la ciudad busque un remedio legal contra ellos, sino para que el fallo judicial se aplique formalmente a todas las partes involucradas.
La demanda cita múltiples precedentes legales, incluido un reciente caso de apelación (Village of Sauk Village, 2024) y Milkin v. Edgar County, para respaldar la postura de que los contratos administrativos no pueden extenderse legalmente más allá del mandato del alcalde bajo el cual fueron ejecutados.
Resta por ver si el Concejo optará por aceptar la propuesta de Bovey o permitirá que los tribunales decidan. Por ahora, West Chicago permanece en una especie de limbo legal y político, atrapada entre interpretaciones contrapuestas de la autoridad en los primeros días de una nueva administración.
Esta historia está en desarrollo.

