As public scrutiny intensifies over the severance package and perks awarded to former City Administrator Michael Guttman, local residents are expressing a deep sense of frustration, betrayal, and disbelief. While city officials have continued to defend the legality and terms of Guttman’s contract, West Chicagoans are raising ethical and fiduciary concerns—many for the first time . One longtime resident, who has lived in West Chicago since 1983, said:
“It has been extremely disappointing to find out, and then personally witness what has been happening at the city council meetings. I voted for my aldermen, and feel immediately betrayed by their actions. How can I ever trust them to do what’s right by West Chicago, and its people?”
This sense of betrayal echoes what others in the community are saying as more details surface. As previously reported in Parts One and Two of this series, Guttman’s employment agreement includes a 52-week severance package, a $650 monthly car and gas allowance, and salary protection even during citywide layoffs or budget shortfalls—benefits not extended to any other city employee.
According to the Illinois Government Severance Pay Act (Public Act 101-0610), codified at 5 ILCS 415/10, severance packages for government employees are explicitly capped at 20 weeks unless stricter limitations exist at the local level. West Chicago’s 52-week payout exceeds this limit by more than two-and-a-half times. While West Chicago’s home rule status gives the city broader local control in some areas, it does not exempt municipalities from following state laws. This remains a central point of contention.
In addition to the length of severance, the contract also includes:
- A clause that guarantees no reduction in compensation—only increases—even in the face of layoffs or city budget cuts.
- A “constructive termination” clause that allows the administrator to resign and still collect severance if he disagrees with budgetary decisions or policy changes.
- Indemnification provisions that obligate the city to pay for the administrator’s legal defense and any damages unless he is proven to have committed misconduct.
- A $650 monthly car and gas stipend—an expense that many believe could be better allocated toward public services.
One business owner and resident stated:
“This isn’t normal or justified, it’s an exception made for one individual at the expense of the community. The city’s leaders have prioritized a single administrator over programs, services, and fiscal responsibility.”
A financial comparison, provided by that business owner, reveals that while West Chicago generates just 22% of the revenue that nearby St. Charles does, its administrator earns 79% of the compensation of St. Charles’ city administrator. Adjusted for population, West Chicago taxpayers are paying 103% of what St. Charles residents do per capita—despite having far fewer municipal resources and a much smaller budget.

Public accountability advocates argue that this points to a systemic lack of oversight. One source told the Voice, “Everyone I’ve shown this contract to is astounded.”
According to city documents released in the May 5, 2025 Committee of the Whole packet (viewable here), the controversial provisions were rolled into Guttman’s contract extensions across multiple years without substantial public discussion or visible legal challenge.
Another credible source close to City Hall has confirmed that Guttman has accrued more than six months of vacation time, which could potentially be paid out upon departure, raising further fiscal concerns.
A separate resident commented this to the West Chicago Voice, “I have many questions, the overarching one being…WHY? Why is Guttman so untouchable? It truly raises suspicions of duplicity. Aside from that most troubling question, What do comparable cities (population, demographics, socioeconomic similarities, for example Bensenville) pay their city administrators? What value for the price we pay in salary and benefits has Guttman provided our city? Under his watch there has been a huge debacle with water billing, as one example of mismanagement. Can Guttman point to a list of accomplishments that could in any way offset the exhorbitant salary and benefits?”
Calls for reform are growing. Residents and business owners alike are now asking: How did this happen? Why weren’t these contract provisions more thoroughly reviewed by legal counsel or questioned by the former city council? And what steps will current leaders take to restore public trust?
This story is developing. Future installments will explore the legal implications of these contract provisions and what options—if any—exist to challenge or reverse them.
Aumenta la indignación pública por contrato controvertido: los residentes alzan la voz
A medida que se intensifica el escrutinio público sobre el paquete de indemnización y los beneficios otorgados al exadministrador municipal Michael Guttman, los residentes locales expresan un profundo sentimiento de frustración, traición e incredulidad. Aunque los funcionarios municipales han seguido defendiendo la legalidad y los términos del contrato de Guttman, los habitantes de West Chicago están planteando preocupaciones éticas y fiduciarias—muchos por primera vez.
Una residente de larga trayectoria, que ha vivido en West Chicago desde 1983, dijo:
“Ha sido extremadamente decepcionante enterarme y luego presenciar personalmente lo que ha estado ocurriendo en las reuniones del concejo municipal. Voté por mis concejales, y me siento inmediatamente traicionada por sus acciones. ¿Cómo puedo volver a confiar en que harán lo correcto para West Chicago y su gente?”
Este sentimiento de traición refleja lo que muchos en la comunidad están expresando a medida que salen a la luz más detalles. Como se informó previamente en las Partes Uno y Dos de esta serie, el contrato laboral de Guttman incluye un paquete de indemnización de 52 semanas, una asignación mensual de $650 para automóvil y gasolina, y protección salarial incluso durante despidos o recortes presupuestarios municipales—beneficios que no se otorgan a ningún otro empleado de la ciudad.
Según la Ley de Pago por Indemnización del Gobierno de Illinois (Illinois Government Severance Pay Act, Ley Pública 101-0610), codificada en 5 ILCS 415/10, los paquetes de indemnización para empleados públicos están expresamente limitados a 20 semanas, a menos que existan restricciones más estrictas a nivel local. El pago de 52 semanas en West Chicago supera este límite por más del doble. Si bien el estatus de “home rule” otorga a la ciudad un mayor control local en ciertos temas, no exime a los municipios de cumplir con las leyes estatales. Esta sigue siendo una cuestión central en disputa.
Además de la duración de la indemnización, el contrato también incluye:
- Una cláusula que garantiza que el salario no se puede reducir—solo aumentar—aun en medio de despidos o recortes presupuestarios.
- Una cláusula de “terminación constructiva” que permite al administrador renunciar y aun así recibir la indemnización si no está de acuerdo con decisiones presupuestarias o cambios en políticas.
- Disposiciones de indemnización que obligan a la ciudad a cubrir los gastos legales y cualquier compensación por daños, a menos que se pruebe que incurrió en conducta indebida.
- Un estipendio mensual de $650 para automóvil y gasolina—un gasto que muchos creen que podría destinarse mejor a servicios públicos.
Un empresario y residente declaró:
“Esto no es normal ni está justificado, es una excepción hecha para una sola persona a costa de toda la comunidad. Los líderes de la ciudad han priorizado a un solo administrador por encima de los programas, servicios y la responsabilidad fiscal.”
Una comparación financiera, proporcionada por ese empresario, revela que aunque West Chicago genera solo el 22% de los ingresos que genera la ciudad vecina de St. Charles, su administrador gana el 79% del salario del administrador municipal de St. Charles. Ajustado por población, los contribuyentes de West Chicago están pagando el 103% de lo que pagan los residentes de St. Charles por persona—a pesar de contar con muchos menos recursos municipales y un presupuesto significativamente menor.
Captura de pantalla
Defensores de la rendición de cuentas pública argumentan que esto señala una falta sistémica de supervisión. Una fuente le dijo a The Voice: “A todos a quienes les he mostrado este contrato, están atónitos.”
Según documentos municipales publicados en el paquete de la reunión del Comité Plenario del 5 de mayo de 2025 (ver aquí), las disposiciones controvertidas fueron incorporadas a las extensiones del contrato de Guttman a lo largo de varios años, sin un debate público sustancial ni impugnaciones legales visibles.
Otra fuente creíble cercana al Ayuntamiento ha confirmado que Guttman ha acumulado más de seis meses de tiempo de vacaciones, lo cual podría ser pagado al momento de su salida, generando aún más preocupaciones fiscales.
Los llamados a una reforma están creciendo. Tanto residentes como empresarios se preguntan ahora: ¿Cómo sucedió esto? ¿Por qué no se revisaron más a fondo estas cláusulas contractuales por parte del asesor legal o del concejo anterior? ¿Y qué medidas tomará el liderazgo actual para restaurar la confianza pública?
Otro residente expresó al West Chicago Voice lo siguiente:
“Tengo muchas preguntas, pero la más importante es… ¿POR QUÉ? ¿Por qué Guttman es tan intocable? Esto realmente despierta sospechas de duplicidad. Aparte de esa inquietante pregunta, ¿cuánto pagan los municipios comparables (en cuanto a población, demografía y similitudes socioeconómicas, como por ejemplo Bensenville) a sus administradores municipales? ¿Qué valor ha aportado Guttman a nuestra ciudad a cambio del salario y los beneficios que recibe? Bajo su supervisión, ha habido un gran desastre con la facturación del agua, como ejemplo de mala gestión. ¿Puede Guttman señalar una lista de logros que, de alguna manera, justifiquen el salario y los beneficios exorbitantes que recibe?”
Esta historia sigue en desarrollo. Las próximas entregas explorarán las implicaciones legales de estas cláusulas contractuales y qué opciones—si es que existen—permiten impugnarlas o revertirlas.

