As a resident of Ward 4, I am writing to share my perspective on why West Chicago should permit cannabis dispensaries, cultivation centers, and related businesses. While I have never participated in smoking marijuana, I strongly believe this is a pragmatic opportunity for our city that deserves careful consideration.
First, having a dispensary in our community does not require participation by those who are not interested. For many residents, this is about economic development, not lifestyle choice.
Financially, West Chicago is missing out. The stated delta in lost tax revenue is approximately $450,000 per year. With a 3% local cannabis tax, a single dispensary could conservatively generate an approximate $180,000 – $270,000 annually if sales mirror nearby Addison. With 2 stores, that number could approach $360,000 annually. In addition, the city would receive its population-based share of the state’s Cannabis Use Tax through the Local Government Distributive Fund, an estimated $60,000–70,000 per year earmarked for crime prevention, DUI enforcement, and public safety.
The benefits extend beyond direct tax receipts. Dispensaries drive foot traffic that spills into neighboring businesses. Using Addison’s actual revenue as a benchmark, customer visits there could reasonably support $500,000 to $1.5 million annually in additional sales at nearby restaurants, coffee shops, and local retailers. This is money circulating in our community instead of leaving it. With the current emphasis on economic development and the community’s commitment to revitalizing the downtown area, this presents a win-win opportunity to not only recover lost sales tax revenue but also strengthen and grow local businesses.
This industry also brings jobs without subsidies. Illinois supports about 30,000 cannabis jobs statewide. A single dispensary typically hires 20–40 employees, with wages and benefits. Coupled with the potential for cultivation, processing, and transportation businesses, West Chicago could attract diverse investment and strengthen the local job market.
Concerns about safety are addressed by the state’s robust oversight. In 2024, the Illinois State Police conducted over 6,000 inspections of cannabis facilities, audited nearly 3 million plants and products, and found only two underage sale violations across more than 1,000 sting operations. This regulatory framework ensures legal businesses operate responsibly, keeping products out of the hands of youth and off the unregulated market.
It is also important to note that many neighboring DuPage communities, including Addison, St. Charles, Lombard, and Villa Park, already levy the 3% local tax on adult-use sales. West Chicago is one of the few remaining cities without on-site sales, which places us at a competitive disadvantage.
For all of these reasons, financial sustainability, job creation, equitable development, public safety, and regional alignment, I encourage you to support allowing cannabis businesses in West Chicago. It is an opportunity to grow responsibly and to ensure our community captures benefits that are already being realized across the state.
Thank you for your consideration.
Jocelyn Fennewald, West Chicago Resident
Columna Invitada: Opinión: Mi perspectiva sobre por qué West Chicago debería permitir dispensarios de cannabis, centros de cultivo y negocios relacionados
Como residente del Distrito 4, escribo para compartir mi perspectiva sobre por qué West Chicago debería permitir dispensarios de cannabis, centros de cultivo y negocios relacionados. Aunque nunca he participado en fumar marihuana, creo firmemente que esta es una oportunidad pragmática para nuestra ciudad que merece una consideración cuidadosa.
En primer lugar, tener un dispensario en nuestra comunidad no obliga a participar a quienes no estén interesados. Para muchos residentes, esto se trata de desarrollo económico, no de una elección de estilo de vida.
Financieramente, West Chicago está perdiendo una gran oportunidad. La diferencia declarada en ingresos fiscales perdidos es de aproximadamente $450,000 por año. Con un impuesto local al cannabis del 3%, un solo dispensario podría generar, de manera conservadora, entre $180,000 y $270,000 anuales si las ventas reflejan las de la cercana Addison. Con dos tiendas, esa cifra podría acercarse a los $360,000 anuales. Además, la ciudad recibiría su parte correspondiente, basada en la población, del Impuesto al Consumo de Cannabis del estado a través del Fondo de Distribución para Gobiernos Locales, un estimado de $60,000–70,000 por año destinados a la prevención del crimen, la aplicación de leyes contra conducir bajo la influencia y la seguridad pública.
Los beneficios van más allá de los ingresos fiscales directos. Los dispensarios atraen clientela que luego gasta en negocios vecinos. Usando los ingresos reales de Addison como referencia, las visitas de clientes allí podrían razonablemente apoyar entre $500,000 y $1.5 millones anuales en ventas adicionales en restaurantes, cafeterías y tiendas locales. Este es dinero que circula dentro de nuestra comunidad en lugar de salir de ella. Con el énfasis actual en el desarrollo económico y el compromiso de la comunidad de revitalizar el centro de la ciudad, esto representa una oportunidad beneficiosa para todos: no solo recuperar ingresos fiscales perdidos, sino también fortalecer y hacer crecer los negocios locales.
Esta industria también trae empleos sin necesidad de subsidios. Illinois sostiene aproximadamente 30,000 empleos relacionados con el cannabis en todo el estado. Un solo dispensario suele contratar entre 20 y 40 empleados, con salarios y beneficios. Sumado al potencial de atraer negocios de cultivo, procesamiento y transporte, West Chicago podría atraer inversión diversa y fortalecer el mercado laboral local.
Las preocupaciones sobre la seguridad se abordan con la estricta supervisión del estado. En 2024, la Policía Estatal de Illinois realizó más de 6,000 inspecciones a instalaciones de cannabis, auditó casi 3 millones de plantas y productos, y encontró solo dos violaciones por ventas a menores en más de 1,000 operaciones encubiertas. Este marco regulatorio asegura que las empresas legales operen de manera responsable, manteniendo los productos fuera del alcance de los jóvenes y fuera del mercado no regulado.
También es importante señalar que muchas comunidades vecinas en el condado de DuPage, incluyendo Addison, St. Charles, Lombard y Villa Park, ya aplican el impuesto local del 3% sobre las ventas de uso adulto. West Chicago es una de las pocas ciudades restantes sin ventas en el lugar, lo que nos pone en desventaja competitiva.
Por todas estas razones—sostenibilidad financiera, creación de empleos, desarrollo equitativo, seguridad pública y alineación regional—los animo a apoyar la autorización de negocios de cannabis en West Chicago. Es una oportunidad para crecer responsablemente y asegurar que nuestra comunidad capture beneficios que ya se están logrando en todo el estado.
Gracias por su consideración.
Jocelyn Fennewald, Residente de West Chicago

