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Public Outcry Follows Controversial Comment at City Council Meeting

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A contentious moment during Monday night’s West Chicago City Council meeting has prompted strong reactions from residents and raised questions about decorum, respect among elected officials, and potential violations of the city’s code of conduct.

Near the end of the August 4th meeting, long-serving Alderman Alton Hallett publicly questioned newly elected Alderperson Denise Carreto-Muñoz about why she does not place her hand over her heart during the Pledge of Allegiance. The comment, made in front of the full council and the public, escalated into what many perceived as a lecture about patriotism, including a quiz on the meaning of the American flag’s stripes and symbolism.

The exchange left several in attendance visibly upset, prompting outbursts from the gallery. In response, the city attorney reminded those present that the public comment portion of the meeting had concluded and that any remarks would need to wait until the next meeting. Despite this, several residents walked out in protest, later expressing their frustration on social media and in emails to city officials.

Mayor Dan Bovey, who was not present at the meeting, later stated that another council member should have intervened to stop the line of questioning, but that did not happen.

In a written response to an inquiry from West Chicago Voice, Alderperson Carreto-Muñoz described the incident as “very inappropriate” and “extremely disrespectful,” stating that the comment appeared intended to humiliate her. She noted that she does not place her hand over her heart during the pledge out of personal preference, not disrespect, and expressed confusion as to why her choice was called out during that particular meeting when it had not been previously.

“If someone has a specific issue with me, it should be addressed to me privately,” Carreto-Muñoz wrote. “There was no reason for me to be quizzed about what things mean regarding the flag, and it was an attempt to humiliate me.”

She further commented on the underlying dynamics she believes may have contributed to the incident, citing age, gender, ethnicity, and experience level as possible reasons some may feel entitled to treat her differently. “We all got elected by the people, and we are all at the same equal level,” she wrote.

Carreto-Muñoz also confirmed that Alderman Hallett apologized to her after the meeting, though she expressed skepticism about his motives, stating, “I do believe that he apologized partly because of the backlash from the public.”

As of August 6, Carreto-Muñoz said she had not yet decided whether to file a formal complaint against Hallett under the Elected Officials Code of Conduct, which requires a majority council vote to take any action. “I honestly don’t think I would get that,” she said. “But I will consider it over the next couple of days.”

Alderman Hallett has not responded to a request for comment sent to his official city email.

The incident has reignited ongoing conversations about appropriate behavior at public meetings and accountability among elected officials. Several residents have called for Hallett to resign, citing a pattern of what they consider inappropriate remarks during council sessions.


Indignación pública tras comentario controvertido en reunión del Concejo Municipal

Un momento polémico durante la reunión del Concejo Municipal de West Chicago el lunes 4 de agosto ha generado fuertes reacciones entre los residentes y ha despertado interrogantes sobre el decoro, el respeto entre funcionarios electos y posibles violaciones al código de conducta de la ciudad.

Cerca del final de la reunión, el veterano concejal Alton Hallett cuestionó públicamente a la nueva concejala Denise Carreto-Muñoz por no colocar la mano sobre el corazón durante el Juramento a la Bandera. El comentario, hecho frente a todo el concejo y al público, derivó en lo que muchos percibieron como una lección sobre patriotismo, incluyendo un examen improvisado sobre el significado de las franjas y los símbolos de la bandera estadounidense.

El intercambio dejó a varios asistentes visiblemente molestos, lo que provocó expresiones de descontento desde la galería. En respuesta, el abogado de la ciudad recordó a los presentes que la parte de comentarios públicos ya había concluido, y que cualquier observación debía esperar hasta la próxima reunión. A pesar de esto, varios residentes abandonaron la sala en señal de protesta, y más tarde expresaron su frustración en redes sociales y por correo electrónico a funcionarios de la ciudad.

El alcalde Dan Bovey, quien no estuvo presente en la reunión, declaró posteriormente que algún miembro del concejo debería haber intervenido para detener la situación, pero eso no ocurrió.

En una respuesta escrita a una consulta del West Chicago Voice, la concejala Carreto-Muñoz describió el incidente como “muy inapropiado” y “extremadamente irrespetuoso”, afirmando que el comentario parecía tener la intención de humillarla. Señaló que no coloca la mano sobre el corazón durante el juramento por preferencia personal y no por falta de respeto, y expresó su desconcierto sobre por qué su elección fue cuestionada precisamente en esa reunión, cuando en reuniones anteriores no había sido un tema.

“Si alguien tiene un problema específico conmigo, debería dirigirse a mí en privado,” escribió Carreto-Muñoz. “No había ninguna razón para interrogarme sobre lo que significan ciertas cosas con respecto a la bandera, y fue un intento de humillarme.”

También comentó sobre las posibles dinámicas subyacentes que podrían haber contribuido al incidente, mencionando su edad, género, origen étnico y nivel de experiencia como posibles motivos por los que algunos puedan sentirse con derecho a tratarla de manera diferente. “Todos fuimos elegidos por el pueblo y estamos al mismo nivel,” expresó.

Carreto-Muñoz confirmó que el concejal Hallett se disculpó con ella después de la reunión, aunque expresó dudas sobre sus motivos. “Creo que en parte lo hizo por la reacción del público,” comentó.

Hasta el 6 de agosto, Carreto-Muñoz indicó que aún no había decidido si presentará una queja formal contra Hallett bajo el Código de Conducta para Funcionarios Electos, el cual requiere una votación mayoritaria del concejo para tomar alguna acción. “Honestamente no creo que obtendría esa mayoría,” dijo. “Pero lo consideraré en los próximos días.”

El concejal Hallett no ha respondido a la solicitud de comentarios enviada a su correo electrónico oficial de la ciudad.

Este incidente ha reavivado las conversaciones en curso sobre el comportamiento apropiado en reuniones públicas y la rendición de cuentas entre funcionarios electos. Varios residentes han pedido la renuncia de Hallett, citando un patrón de comentarios que consideran inapropiados durante sesiones del concejo.